La ciencia es capaz de describir la evolución del cosmos desde sus fases observables iniciales y, a pesar de ello, ignora la verdadera esencia de gran parte de su contenido. De acuerdo con los cálculos vigentes, la materia convencional abarca en torno al 5 % de la totalidad cósmica, mientras que el porcentaje restante corresponde a la energía oscura y a la materia oscura. A continuación se presentan diez de los grandes enigmas que continúan vigentes, los indicios que los respaldan y las razones por las cuales aún carecen de una resolución concluyente.
1. ¿Qué es la materia oscura?
Las estrellas situadas en las regiones exteriores de muchas galaxias se mueven más rápido de lo que cabría esperar si solo actuara la gravedad de la materia visible. Además, la luz de galaxias lejanas se desvía al atravesar zonas donde parece haber más masa de la que podemos observar.
La teoría con mayor aceptación apunta a la presencia de materia oscura, un componente que abarcaría cerca del 27 % del cosmos. Aunque su atracción gravitatoria facilita la comprensión del origen galáctico, todavía no se ha logrado determinar qué partícula o suceso la origina. Por un lado, los experimentos persiguen indicios de su existencia mediante aceleradores y sensores; por otro, los astrónomos analizan los límites de hipótesis alternativas sobre la gravedad.
2. ¿Qué impulsa la expansión acelerada del universo?
Las observaciones de supernovas lejanas indican que la expansión del universo se acelera. A la causa desconocida se la llama energía oscura, y se calcula que representa alrededor del 68 % del contenido cósmico.
Podría ser una propiedad constante del espacio o un fenómeno que cambia con el tiempo. La diferencia es decisiva: de ella depende cómo evolucionará el universo a muy largo plazo. Medir con mayor precisión la distancia y distribución de las galaxias puede ayudar a distinguir entre esas posibilidades, pero todavía no se sabe qué es la energía oscura.
3. ¿Por qué las mediciones de la expansión no coinciden?
Hay un par de métodos esenciales para calcular la tasa actual de expansión. Por un lado, se analiza la radiación remanente de los albores del cosmos, lo que arroja una cifra cercana a 67 o 68 kilómetros por segundo por megapársec. Por otro lado, se calculan las distancias hasta supernovas y astros bastante próximos, arrojando una cifra que ronda los 73 en idénticas unidades.
Esta discrepancia se conoce como tensión de Hubble. Puede deberse a errores aún no detectados en las mediciones, a supuestos incompletos de los modelos o a algún fenómeno físico desconocido. La cuestión permanece abierta porque mejorar una medición no basta: también hay que explicar por qué los distintos métodos ofrecen resultados diferentes.
4. ¿Qué ocurrió en los primeros instantes del universo?
El universo observable tiene unos 13 800 millones de años. Sabemos mucho sobre su evolución posterior, pero es más difícil reconstruir sus instantes iniciales. Una propuesta sostiene que, al comienzo, el espacio atravesó una fase de expansión extraordinariamente rápida, llamada inflación cósmica.
Esta idea contribuye a comprender la razón por la cual zonas sumamente distantes muestran características similares y de qué manera leves alteraciones iniciales lograron formar las galaxias. Pese a ello, todavía no se ha descubierto el proceso que habría desencadenado dicha expansión, ni tampoco se ha verificado de manera definitiva una huella propia de este fenómeno. Asimismo, ignoramos si la inflación representa el origen absoluto o meramente una fase inicial.
5. ¿Por qué existe más materia que antimateria?
Cuando una partícula de materia encuentra su correspondiente antipartícula, ambas pueden aniquilarse. Si el universo primitivo hubiera producido exactamente las mismas proporciones de materia y antimateria y las dos se hubieran comportado de manera perfectamente simétrica, resultaría difícil explicar la materia que hoy conforma estrellas, planetas y organismos vivos.
Se han detectado en diversas pruebas ciertas disparidades conductuales entre las antipartículas y las partículas, si bien las halladas hasta el presente resultan insuficientes para dar cuenta de la asimetría del cosmos. Hallar su causa requeriría profundizar en el conocimiento de lo acaecido durante los alboreos del universo.
6. ¿Cómo se unen la gravedad y la física cuántica?
La relatividad general describe con gran precisión la gravedad a escala de planetas, estrellas y galaxias. La física cuántica explica el comportamiento de partículas y átomos. Ambas teorías funcionan extraordinariamente bien en sus respectivos ámbitos, pero no encajan de manera completa cuando se intenta describir situaciones extremas, como el interior de un agujero negro.
La búsqueda de una teoría cuántica de la gravedad pretende resolver esa incompatibilidad. El principal obstáculo es experimental: los efectos que permitirían distinguir entre distintas propuestas suelen ser demasiado pequeños o producirse en condiciones imposibles de reproducir actualmente.
7. ¿Qué pasa con los datos que caen dentro de un agujero negro?
Los agujeros negros tienen la capacidad de aumentar su tamaño mediante la captura de materia. Conforme a las previsiones teóricas, es posible asimismo que desprendan radiación de forma gradual hasta desaparecer por evaporación. De esta manera, surge una interrogante ineludible: ¿qué ocurre con la información sobre aquello que cayó en ellos?
La física cuántica señala que dichos datos no tendrían por qué perderse de este modo, aunque aún carecemos de un argumento totalmente probado sobre su preservación o rescate. Aclarar este misterio tal vez arroje luz acerca de la gravedad cuántica. Al mismo tiempo, se requiere prudencia, ya que la desaparición total de un agujero negro jamás ha sido presenciada de forma directa.
8. ¿Cuál es el origen de la masa de los neutrinos?
Los neutrinos son partículas muy abundantes que atraviesan la materia con escasas interacciones. Los experimentos muestran que pueden transformarse de un tipo en otro mientras viajan. Ese comportamiento indica que tienen masa, aunque extremadamente pequeña.
Lo que falta por entender es el origen de esa masa y el valor exacto de la masa de cada tipo de neutrino. Los investigadores estudian neutrinos producidos por el Sol, la atmósfera y experimentos terrestres para averiguar si estas partículas ofrecen pistas sobre procesos aún desconocidos.
9. ¿Qué produce todas las ráfagas rápidas de radio?
Las ráfagas rápidas de radio corresponden a emisiones intensas que apenas alcanzan a durar unos cuantos milisegundos, las cuales provienen, frecuentemente, de galaxias distantes. Ciertas señales muestran patrones recurrentes, al tiempo que otras únicamente se han registrado en una ocasión.
Una ráfaga observada en nuestra galaxia vinculó al menos parte de estos fenómenos con magnetares, estrellas de neutrones dotadas de campos magnéticos extraordinariamente intensos. Aun así, no está demostrado que todos los episodios tengan el mismo origen ni se comprende por completo cómo se libera tanta energía en tan poco tiempo.
10. ¿Existe vida fuera de la Tierra?
Se han confirmado miles de planetas alrededor de otras estrellas. Algunos se encuentran a distancias de su estrella donde, bajo ciertas condiciones, podría existir agua líquida en la superficie. También hay mundos de nuestro sistema solar cuyos océanos ocultos despiertan interés científico.
Pero tener condiciones potencialmente favorables no equivale a albergar vida. Todavía no se ha obtenido una prueba confirmada de organismos extraterrestres. La búsqueda combina el estudio de atmósferas planetarias, la exploración de otros mundos y la investigación de cómo surgió la vida terrestre.
Estos enigmas no demuestran que la ciencia se quede sin explicaciones, sino el punto exacto donde concluyen temporalmente los datos confirmados. Con cada anomalía registrada y cada nuevo indicio, se van descartando hipótesis y planteando cuestiones más exactas. Entender el cosmos implica asimismo identificar con precisión aquello que todavía ignoramos.

